La niñez de Puerto Rico un año después de María

Desde antes que llegara el huracán María las condiciones en que se desarrollaba la mayoría de la niñez y juventud de Puerto Rico ya eran pésimas. El Índice de Bienestar del Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ), una radiografía del estado y las condiciones en las que viven los niños, niñas y jóvenes de 0 a 21 años en Puerto Rico, consistentemente le otorgaba a la isla una calificación de “D”, debido a los altos niveles de pobreza infantil, y bajos niveles de aprovechamiento académico, entre otros.

En el 2017 el 57.8% vivía bajo el nivel de pobreza, y el 38.5% en pobreza extrema. Estos niños y niñas no tan sólo son el grupo de la población más pobre de la isla, sino el más pobre en comparación con otras jurisdicciones de Estados Unidos, según el KIDS COUNT® Data Book 2018 publicado anualmente por la Fundación Annie E. Casey.

Por eso ahora, a un año del paso del huracán, es necesario analizar en qué condiciones se encuentran nuestros niños y niñas para poder así desarrollar políticas públicas que atiendan sus necesidades durante el período de recuperación. Teniendo esto en mente, el IDJ desarrolló el estudio El Impacto del Huracán María en la Niñez de Puerto Rico, investigación que tiene como propósito identificar el impacto del huracán en la niñez dentro de las áreas de educación, salud, seguridad económica y vivienda; además de evaluar la respuesta del gobierno en asuntos relacionados a la niñez.

El estudio fue posible gracias al apoyo de Save the Children, Massachusetts United Fund y la Fundación Angel Ramos. Cuando esté finalizado en diciembre, el mismo, integrará componentes cuantitativos mediante una encuesta comunitaria desarrollada por Estudios Técnicos, y cualitativos a través de grupos focales, entrevistas con informantes claves y el análisis de datos, liderados por un equipo multidisciplinario de la Universidad de Puerto Rico- Río Piedras, bajo la dirección de la Dra. María Enchautegui. Además, incluye una guía de política pública para atender a la niñez y juventud en el proceso de recuperación.

Como parte de la metodología para el análisis cuantitativo se seleccionó una muestra representativa de 705 familias con niños y niñas menores de 17 años y entre los hallazgos se destaca el hecho de que la vida de los menores viviendo en pobreza estaba más propensa a la inestabilidad y a efectos negativos ocasionados por el huracán. Por ejemplo, las familias con ingreso anual de $15,000 o menos tenían más probabilidades de que:

  • Se les inundara su casa:
    • 40% sufrieron inundaciones
  • No tuvieran acceso a alimentos:
    • 24.7% no fueron capaces de de proveer alimentos a sus hijos e hijas luego del huracán
  • Tuvieran que separarse de algún miembro de la familia:
    • 7.3% de los niños viviendo en pobreza fueron separados de algún miembro de su familia a raíz del huracán
  • Perdieran ropa y objetos personales:
    • 47% perdieron objetos personales

De otra parte, estos niños y niñas que viven en pobreza, estaban más propensos a que la situación económica empeorara en su hogar. Se observó que:

  • 22.5% sufrió pérdida de empleos
  • 13.2% perdió sus vehículos
  • 32.3% de sus familias indicaron que su situación económica empeoró, lo que se pudo ver después del huracán a través de inestabilidad y dificultades para:
    • pagar la luz y el agua
    • comprar alimentos
    • hacer el pago de celulares
    • comprar ropa y artículos personales
    • adquirir artículos escolares

    Además, el huracán aumentó la migración con un 30.5% de las familias con niños inclinadas a mudarse fuera de Puerto Rico. De acuerdo a los datos disponibles a junio 2018, del U.S. Census Bureau- Population Division, del 2007 al 2017 hubo un 34.5% de reducción de la población infantil en la isla. En el 2017 el estimado de la población de menores era de 656,796, lo que representa 37,300 niños y niñas menos en comparación al 2016.

    Otro hallazgo significativo es el impacto ocasionado por la interrupción en la rutina académica a los menores, sobre todo a aquellos estudiantes de educación especial o con algún tipo de impedimento, afectando su comportamiento y sentido de apreciación y compromiso hacia la escuela. Por ejemplo, los niños entre las edades de 5 a 17 años perdieron un aproximado de 78 días de escuela y un 23% mostró cambios en su comportamiento dentro del plantel escolar y un 12% presentó dificultad para concentrarse.

    Estos resultados preliminares son reflejo de que las familias con niños y niñas que carecen de recursos para manejar situaciones de ansiedad, tensión o traumas, fueron severamente afectadas por el huracán, y su larga y difícil resaca; lo que alteró de forma notable su ya complicada situación económica

    El estudio final, incluyendo los componentes cualitativos y cuantitativos, estará listo para diciembre de 2018. Por lo pronto, exhortamos a los líderes de política pública, tanto a nivel local como federal, a mantenerse alerta sobre los resutados finales del estudio, recordando que la estabilidad económica, social y emocional de la niñez es vital para el desarrollo económico y el bienestar de Puerto Rico a largo plazo.

    Si usted desea acceder a los resultados preliminares del estudio, puede visitarnos en la sección de Biblioteca de nuestro portal AQUÍ. También puede escribirnos a info@juventudpr.org, para incluirle en nuestra lista de contactos.