“Joven la cara de la muerte” – El Nuevo Día

En el día de ayer el periódico El Nuevo Día reportó sobre la situación difícil que viven nuestros niños, niñas y jóvenes en Puerto Rico. El reportaje surge a raíz de una entrevista entre la periodista Aurora Rivera con nuestra Directora Ejecutiva la Lic. Xiomara Caro donde se discutieron los hallazgos del recientemente actualizado, Índice de Bienestar de la Niñez y la Juventud de Puerto Rico. Este presenta datos alarmantes sobre la situación económica en que estos viven, su seguridad y riesgo, la educación, sus familias, su salud y estilos de vida.

Periodico

Entrevista:

http://www.elnuevodia.com/jovenlacaradelamuerte-1926939.html

En solo un año la tasa de mortalidad de adolescentes entre 15 y 19 años en Puerto Rico se disparó 15% principalmente debido a homicidios, fatal consecuencia de factores como el narcotráfico, la desconexión entre jóvenes e instituciones y la pobreza.

Según el más reciente Índice de Bienestar de la Niñez y la Juventud de Puerto Rico que publica el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ), de 2005 a 2012 murieron 68.3 de cada 100,000 adolescentes entre 15 y 19 años. Solo en un año (de 2010 a 2011) la mortalidad aumentó 15% principalmente como resultado de los homicidios, con 108 entre el total de 275,998 jóvenes de 15 a 19 años que había en el País. En 2012 los homicidios sumaron 107 en una población de 269,789.

Este fue el cambio más significativo en los más de 170 indicadores de bienestar de la niñez que recopila el IDJ entre todas las estadísticas vigentes en áreas como educación, salud, seguridad, economía y familia. Los datos fueron comparados con índices internacionales para conocer la realidad de niños y jóvenes en el País, Su actualización más reciente publicó en la página de Internet www.juventudpr.org.

“El aumento (de la mortalidad en jóvenes) es un poco sorprendente y requiere un poco más de análisis para ver en qué consiste ese aumento, usualmente estos indicadores no se mueven tan rápido, pero Puerto Rico viene viviendo una ola de violencia de hace unos 50 años”, analizó el sociólogo y epidemiólogo Héctor Colón, especializado en uso de sustancias.

“El 2010, 2011 y 2012 fueron años especialmente violentos, que por lo general, en el caso de Puerto Rico tiene que ver con desestabilizaciones en el mercado de droga, ya sean drogas nuevas que llegan, que las fuerzas de ley y orden logran inactivar gangas y otras vienen a tomar su lugar, así que puede ser que se deba a ese fenómeno que ocurrió en esos años”, recordó.

Apuntó que también se puede deber a otros factores, pero por la magnitud del aumento en la tasa de mortalidad el también profesor de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico se inclinó a responsabilizar a elementos relacionados con el mundo de las drogas.

A la planificadora Martha Quiñones no le sorprendió tanto la tasa de muertes en las referidas edades, aunque sí le llamó la atención que fuera por homicidios.

“Es una tasa bien pequeña, no llega ni al 1%. Para países más o menos parecidos a Puerto Rico es normal. Pero la tasa de mortalidad por droga en su mayoría debe ser (más adelante, como) a los 24 años, porque estos (los de 15 a 19 años) deben estar estudiando”, analizó Quiñones.

El Índice de Bienestar reveló otros aspectos que podrían explicar el porqué de tantas muertes, específicamente en estas edades.

Ignorancia y desconexión

Entre 2008 y 2012 el 4% de los jóvenes entre 16 y 19 años no asistía a clases y tampoco tenía empleo.

Eduardo Lugo Hernández, psicólogo clínico comunitario y catedrático auxiliar de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez (RUM), apuntó a la desvinculación entre los jóvenes y estructuras formales como las instituciones educativas y de servicio social.

“Parte del problema que estamos viendo es que no hay muchos espacios de participación para ellos. La escuela muchas veces se convierte en un sitio donde van a aprender, pero no tienen inherencia en el proceso de toma de decisiones de los espacios en que están, que puedan sentirse apropiados de esos espacios”, planteó.

“La investigación ha visto a nivel mundial que políticas públicas y programas que se desarrollan con el insumo de jóvenes son más efectivos y los usan más porque se sienten apropiados de ellos. A veces al decir que son el futuro de Puerto Rico les negamos el presente”, agregó.

Lugo Hernández dijo que en ese sentido Puerto Rico está rezagado cuando se le compara con países de Europa, Asia y África, donde incluso hay parlamentos de jóvenes. “Eso lo que hace es que va creando destrezas de ciudadanía en los jóvenes, que sienten que son parte de la sociedad. En los salones de clases vemos más mujeres que hombres. ¿Qué vamos a hacer con estos hombres, que muchos se nos están quedando en la calle producto del narcotráfico?”, cuestionó Lugo Hernández. Por eso recalcó la importancia de tomar a los jóvenes en cuenta y darles participación para motivarlos y, a la vez, ayudarlos a desarrollar destrezas ciudadanas que los alejen de conductas de riesgo.

Pobreza y enfermedad

A Quiñones le llamó la atención la cantidad de menores a cargo de abuelos. El IDJ señala en su reporte que 47% de los abuelos que viven con sus nietos menores de 18 años son responsables de cubrir sus necesidades.

“Significa que estamos teniendo una población envejeciente que se está haciendo cargo de sus nietos aun cuando tienen menos ingresos porque dependen de su Seguro Social o su pensión”, destacó, recordando el reto que esto supone en un país donde se da tanta importancia a las cosas materiales y a la apariencia.

“Hay que redefinir las ayudas que se le dan a las familias porque son importantes para mantener un nivel de vida (sobre todo alimentación y plan médico). Antes el Departamento de Salud iba a las escuelas y hacía revisiones periódicas de los niños, después eliminaron eso y esa salud preventiva es importante volverla a recuperar para evitar niños con enfermedades catastróficas (tercera causa de muerte). Además, tienes una población que puede ser reeducada en indicadores de salud con la importancia de la alimentación, de hacer ejercicios”, propuso.

De hecho, si bien datos provistos por el Departamento de Salud señalan que entre 2010 y 2012 fueron 304 los menores de 15 a 19 años asesinados y 110 murieron debido a accidentes, entre las causas de muerte de los restantes 135 fallecidos se destacaron tumores malignos (salud física) y suicidio (salud mental).

Por eso la pobreza y los retos económicos de las familias figuraron entre los indicadores que más preocuparon también al psicólogo clínico por sus implicaciones en la salud, la educación y la violencia.

“El factor pobreza tiene tantas otras vertientes que influyen en la calidad de vida de los jóvenes. Por ejemplo: los servicios de salud, la calidad de la educación que puedan acceder. Un cúmulo de investigaciones a nivel mundial nos dicen que personas que viven en entornos de pobreza tienden a tener una alta tasa de problemas de salud, enfermedades físicas y mentales. No tenemos investigaciones en Puerto Rico que relacionen una cosa con las otras, pero podemos sospechar que esto puede ser cierto en Puerto Rico también”, afirmó Lugo Hernández.

Los entrevistados vieron con optimismo la existencia del IDJ, creado en agosto de 2013, por su misión de hacer públicos datos que permitan conocer la realidad de niños y jóvenes en el País para reaccionar a tiempo.

“El llamado es a mirar esta información, comenzarla a utilizar en nuestras discusiones públicas y privadas, y a utilizarla para tomar decisiones. El rol nuestro es cómo le damos visibilidad a esto para que se vuelva relevante”, recalcó, por su parte, Xiomara Caro, directora ejecutiva del IDJ.

“Para nosotros sigue siendo alarmante, y algo que hay que recalcar, el nivel de pobreza y sus implicaciones. Con frecuencia miramos a otros lugares y no miramos la estadística local que es el 57% de los niños y jóvenes”, lamentó.

Dejó sobre la mesa las siguientes interrogantes: “¿Cuál es la historia que esto cuenta? ¿Qué es lo que implica la pobreza en términos de oportunidades, recursos, acceso a servicios, y no solo la pobreza del niño y el joven sino la pobreza en la que tienen que criar las familias?”.